Nuestras cenas Fash Food merecían un maridaje de excepción y quisimos apostar por las bodegas ancestrales de la Denominación de Origen Protegida Jumilla, cuyas cepas se encuentran a lo largo de seis municipios albaceteños, además del murciano que le da origen. Casi 20.000 hectáreas de viñedo dan origen a unos vinos cuidados e ideales para paladares exigentes.

Para esta primera cena, basada en reinvenciones de platos tradicionales del mundo, de la mano de Rodi Fernández, del restaurante La Cava de Royán, la selección de los vinos, creada por la sumiller y analista sensorial Esperanza Pérez Andreo del La Gracia, fue de lo más diversa para crear un maridaje sobresaliente.

fash food cena clandestina 1

Tras los snacks, el menú comenzó con un Tataki de Atún Rojo que se maridó con Vermucho, el alegre vermú de llamativa etiqueta rosa de Viña Elena. Sus seis meses de maceración en barrica le confieren aromas herbáceos y un punto amargo, gracias al ajenjo, una planta muy ancestral que se usa en su elaboración. 

El segundo plato vino cargado de sabor, siendo un foie fresco en salazón con bizcocho de zanahoria; para acompañarlo perfectamente, se apostó por un vino espumoso brut de Bodegas Hacienda del Carche. Sus finas burbujas y cremosidad potencian el sabor afrutado y lo convierten en un elegante placer.

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Sin duda la estrella de la noche, el huevo poché con salsa de trufa, cuscurros de pan y jamón, que fue servida entre humo de hielo seco; lo que fue una de las sorpresas más gratas de la velada. El maridaje de este espectacular plato estuvo muy a la altura con el vino servido: Honoro Vera Organic tinto de Bodegas Juan Gil (D.O.P. Jumilla). Una apuesta ecológica de la marca que expresa perfectamente todos los matices afrutados de la uva Monastrell. Una curiosidad sobre este vino: las vides están plantadas sobre suelos calizos, sin irrigación y con unos rendimientos muy pobres, obteniéndose uvas de altísima calidad, sin necesidad de añadir productos fitosanitarios.

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El último plato, bastante contundente por ser ravioli de rabo de toro en su jugo, fue servido junto al vino Finca de Casa Castillo (D.O.P. Jumilla). Es un vino sorprendente, frutal y sin el impacto de la madera. Elaborado casi en su totalidad con Monastrell de más de 30 años, complementada con un pequeño porcentaje de Garnacha. Vino fácil de beber, cargado de fruta muy pura y tiene taninos finos con relieve y jugosidad elegante.

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Para terminar la velada, el postre escogido fue un juego de sabores “zanahoria, cardamomo, queso, curry y chocolate blanco”. Éste fue acompañado de un vino dulce tan especial como es el Dulce blanco de Casa de la Ermita (D.O.P. Jumilla), donde dulzura y sutileza conviven perfectamente alcanzando niveles de sensualidad. ¿Quieres saber algunas notas de cata de este vino? En nariz desarrolla notas de frutas mediterráneas: melocotón y albaricoque, y tropicales como la piña, mango o maracuyá. También aparecen toques florales (azahar, jazmín). En la boca es armonioso, untoso, goloso, con un punto de dulzor no empalagoso. Final muy largo.

Seis vinos para enamorar. Así es como la primera cena Fash Food consiguió ser un disfrute para todos los sentidos, realizando un recorrido sensorial por notas herbales, florales y, sobre todo, muy dulces. ¿Puede haber un resultado mejor?